Ingreso Involuntario a una Residencia de Ancianos

Una pregunta que puede hacerse mucha gente y que muchos desconocen es si ¿Se puede ingresar a una residencia de mayores a un familiar sin su consentimiento? La respuesta clara, el ingreso involuntario a una residencia de ancianos no es legal, no se puede hacer un ingreso involuntario de una persona a una residencia de ancianos.

Para que un adulto mayor entre en un geriátrico debe dar su consentimiento expreso, ya que tiene todo su derecho a elegir donde vivir.

Sin embargo, en casos donde la persona sufra de alguna falta de las capacidades mentales que puedan poner en riesgo su seguridad o la de las personas que le rodean se puede apelar por un juicio que lo incapacite para tomar algún tipo de decisiones como la de entrar o no a el cuidado de una residencia.

Solo un juez puede dictar la sentencia del ingreso involuntario a una residencia de ancianos , siempre y cuando se haga una evaluación completa de sus facultades, como por ejemplo en pacientes que presentan importantes síntomas de demencia y que quede plasmado que el ingreso a la residencia siempre es sin su consentimiento.

Ingreso Involuntario a una Residencia de Ancianos

¿Qué es la incapacitación judicial de mayores?

La incapacitación judicial de mayores es una modificación judicial que priva la libertad de las personas a obrar, es decir, se le quita a la persona el derecho para tomar ciertas decisiones y ese derecho se le otorga a un tercero quién será su representante.

Para la incapacitación de las facultades o toma de decisiones de una persona debe ser a causa de deficiencias psíquicas o físicas que le impiden a la persona valerse por sí mismas y por lo tanto proceder al ingreso involuntario a una residencia de ancianos.

Aunque la persona no queda privada de su libertad ni derechos, el incapacitado pierde la decisión de decidir su internamiento en un centro de mayores, pero este sigue teniendo sus derechos y obligaciones como ciudadano del país. 

Niveles de incapacidades

Incapacidad Parcial, es cuando una persona la limitan judicialmente para decidir algunas decisiones que el juez determina al momento de dictar la sentencia, es decir, que solo es un límite de cuestiones pero que tiene completa libertad de decidir en otras. La persona física o jurídica elegida por el juez será quien tome esas decisiones determinadas por la persona con incapacidad parcial.  

Incapacidad Total, en este caso la persona pierde la libertad de tomar cualquier decisión de carácter jurídico. Un representante o tutor será quien tome las decisiones legales y burocráticas, para este caso también puede ser una persona física o jurídica. 

¿Cómo se hace la demanda ante un juez?

El proceso inicia apelando a la Ley de Enjuiciamiento Civil específicamente en los artículos 756 – 762, que lo hace únicamente un juez después de recibir la apelación y la documentación necesaria para iniciar el proceso e investigar los hechos.  Es ahí donde se abre el caso para valorar el ingreso involuntario a una residencia de ancianos.

Requisitos a presentar para el ingreso involuntario a una residencia de ancianos

Se debe presentar el deterioro mental de la persona, este puede ser de dos formas, con problemas mentales o por haber sufrido alguna lesión grave. Los casos más comunes son la psicopatía incapacitante, trastorno de la personalidad, psicosis crónica, trastornos mentales y las compulsiones que se asocian con el alcoholismo o drogodependencia.

El deterioro mental de la persona debe presentarse mediante un documento o informe médico que certifique dicha discapacidad y pruebas diagnósticas que avalen ese resultado.

También debe hacerse uso del Documento Sitges, que es un informe acerca del lenguaje jurídico y médico donde el juez evalúa la incapacidad de una persona. El Documento de Sitges respeta los derechos de las personas que sufren alguna discapacidad mental respetando su libertad como persona. 

Otro requisito o proceso que el juez toma en cuenta antes de tomar la decisión es la Consulta con la Audiencia, es decir, entrevista de forma exclusiva a las personas más allegadas del adulto mayor para conocer su comportamiento recaudando así más pruebas que acrediten si de verdad presenta una discapacidad mental o física para tomar sus propias decisiones de acuerdo a determinadas situaciones.

Luego, la pruebas recaudadas pasan al departamento forense donde se hace la investigación y comprobación de todas las pruebas.  Y por último, la entrevista con el adulto mayor que se hace en repetidas veces a lo largo de la investigación para conocer su opinión y condición de primera mano.

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Los casos más comunes de incapacidad declaradas

Para determinar que una persona tiene incapacidad de tomar algunas decisiones y proteger su seguridad y la de las personas que le rodean debe transcurrir un juicio que asume un proceso que puede tomar entre cinco meses y dos años para que un juez determine la incapacidad de una persona mayor.

Se conoce que en España, al menos un 70% de los juicios que se llevan a cabo para incapacitar a una persona han sido denegados. Sin embargo, en casos donde la persona es diagnosticada con enfermedades mentales como el Alzheimer y la demencia, el resultado del juicio es diferente.

Ya que la causa principal del deterioro mental es una enfermedad diagnosticada y para estos casos el cuidado de un tutor es imprescindible para su seguridad y el de las personas que le rodean. 

Conclusión

Aunque en algunos casos el anciano no esté de acuerdo en el ingreso en una residencia, es una alternativa muy favorable que hoy en día muchas familias toman en consideración. Y siempre que sea consciente no es aconsejable el ingreso involuntario a una residencia de ancianos, es importante razonar y hablar la decisión.

Es por eso que lo más importante es mantener una comunicación amigable y en buenos términos con el adulto mayor, darle entender cuales son las opciones y la mejor para que se encuentre bien en todos los aspectos.

El diálogo debe estar presente en todo momento, intentar por todos los medios conversar con el adulto mayor para que conozca la situación en la que se encuentra y la de su cuidador o familiares que se hacen cargo. 

Entrar a una residencia de ancianos puede ser muy difícil para los ancianos ya sea por mitos que haya escuchado o que se sienta en abandono. Pero una alternativa para ambas partes puede ser acompañarlo en todo momento durante el cambio de residencia, es decir, hacer el proceso juntos y que el adulto mayor participe en todas las decisiones para que se sienta más implicado y pueda elegir lo que más le gusta, además de conocer las alternativas.

Muchas residencias del país mantienen un programa de adaptación para que los familiares y el residente puedan adecuarse a su nuevo hogar conociendo su estancia y las personas con quien convivirá diariamente. 

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